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Dicen los amantes de la libertad que la democracia es el mejor de los sistemas políticos, pero cuando con el paso de los años va degenerando de forma masiva, la verdad es que cuesta creerlo. En España no hay provincia o región que no tenga casos de alguna Administración en las que haya serias dudas razonables de que algo no funciona con la elementales normas de ética. Todos conocemos, o hemos oido hablar sobre casos concretos, a alcaldes, concejales, diputados provinciales, diputados a Cortes, etc. etc. que en 8 ó 10 años han pasado de ser humildes ciudadanos a tener un patrimonio que no se puede demostrar que se haya podido conseguir con el sueldo oficial que conlleva el cargo, y que ya de por si suele ser bastante alto. Así, vemos a la familia al completo disfrutar de chalets, mansiones, coches de lujo, y una vida de derroche que no se puede pagar de ninguna forma con el sueldo oficial. Una de las mayores ventajas conseguidas con la democracia es la presunción de inocencia, pero en estos casos flagrantes de obtención de plebendas por parte de empresarios sin escrúpulos, o incluso desvío de fondos públicos hacia empresas familiares o de amigos de confianza, roza ilegalidad, y esa presunción de inocencia se convierte en una losa para la búsqueda de la verdad. Está claro que el dinero no suele caer del cielo, por lo que si una familia determinada que se dedica a la política incrementa su patrimonio de una forma imposible de conseguir para el común de los mortales, debería existir un sistema de control para poder exigir la justificación de la procedencia de semejantes riquezas. Riquezas que en muchos casos ni siquiera se molestan en esconder. Ejemplos de estos robos flagrantes del erario público hemos tenido demasiados en los últimos años: Ahí tenemos el ejemplo del hermano de Alfonso Guerra en Sevilla, de Julián Muñoz en Marbella, de la alcaldesa de La Muela en Zaragoza, del famoso alcalde que salió en YouTube metiendose un fajo de billetes en la cintura, etc. etc. Aunque estos sean los más sonados, la gran mayoría de los casos se quedan sin denunciar, y sobre todo es muy dificil de demostrar, ya que suelen ser comisiones en efectivo dadas en mano. Por eso, la única forma de detener a estos impresentables es exigiendoles que demuestren de donde ha salido el dinero para comprar semejantes riquezas. |
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Tags: corrupción, política, políticos, alcaldes, diputados, España, comisiones